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Cuando el diálogo no es debilidad, sino responsabilidad

Si no hay diálogo, ¡todos saldremos perdiendo!

Después de una breve pausa, volvemos con la serie de colaboraciones. Hoy con un excelente artículo de Maria Luz Sánchez, quién nos recuerda algunos aspectos básicos que los mediadores debemos tener siempre en mente. Gracias Mª Luz!

CUANDO EL DIÁLOGO NO ES DEBILIDAD, SINO RESPONSABILIDAD

MARIA LUZ SÁNCHEZ GARCIA-ARISTA

DRA. EN PSICOLOGÍA Y EXPERTA EN MEDIACIÓN Y GESTIÓN DE CONFLICTOS

2017-10-20-10-35-17-Los mediadores y gestores de conflictos sabemos que cuando éstos no son debidamente abordados en fases iniciales, generalmente escalan, revistiéndose de emociones negativas. Se produce una inundación emocional que los conduce por caminos destructivos.
En paralelo, las partes en conflicto se posicionan, creando narrativas, sesgadas y culpabilizadoras que alimentan este posicionamiento. Los “ladrillos” para su construcción son emocionales, fruto de un pensamiento sesgado, distorsionado, que se genera a la luz de un foco polarizado en “culpa-razón”, desde el que cada una de las partes evalúa lo que dice y hace la otra.

Con el tema de Cataluña, ¡se veía venir!… y no se ha sabido-podido pararlo…

Lo explica muy bien Aaron Beck en su libro “Prisioneros del odio. Las bases de la ira, la hostilidad y la violencia” (2003). Un cerebro enfadado es un cerebro en “modo hostil”, es decir, en modo “defensa-ataque”; desde él, las actitudes y toma de decisiones, no son inteligentes; simplemente, tienen como objetivo exclusivo “poder al otro”, perjudicarle, vencerle, sin tomar conciencia del propio perjuicio… ¿Han visto “La guerra de los Rose”? ¡Pues, eso! Morir matando, pero matar: ¡Toda una huida hacia adelante!

Con el tema de Cataluña, ¡se veía venir!… y no se ha sabido-podido pararlo…
… Porque el proceso no termina aquí…

Cuando el conflicto es entre grandes grupos, las narrativas sesgadas, posicionadas, se polarizan revistiéndose de una rigidez extraordinaria… y se socializan extendiéndose a los grupos que viven el conflicto como propio y común. O estás conmigo, o estás contra mí… No caben matices, ni búsqueda de soluciones no polarizadas… si no quieres aparecer como “sospechoso”… ¡Tremendo!, ¿no? Son “narrativas dominantes”, códigos colectivos que fagocitan símbolos y, con palabras y sin ellas, se visten de beligerantes, a modo de armas arrojadizas dispuestas a vencer al enemigo.

cuando éstos no son debidamente abordados en fases iniciales, generalmente escalan, revistiéndose de emociones negativas

Y lo malo es que la contaminación de sesgo emocional y posicionamiento ha llegado hasta el mundo de los profesionales de la Gestión de conflictos y la Mediación… Y el debate se ha situado en si es mediable o no mediable el conflicto… como si la Mediación sólo pudiera ejercerse con un formato rígidamente estructurado como los manuales indican para la Mediación en conflictos interpersonales. Esto no es un conflicto interpersonal, aunque tendemos a darle ese formato. No es un conflicto entre Puigdemon y Rajoy… ni siquiera entre Cataluña y España, que las personalizamos y conformamos como dos realidades uniformes. Esto es otro tipo de conflicto complejo, que necesita otro tipo de estrategia, otro tipo de tratamiento para su transformación. John Paul Lederach en su libro “Construyendo la paz. Reconciliación sostenible en sociedades divididas” (Bilbao, Bakeaz/Gernika Gogoratuz, 1998), puede iluminar el camino.

Esto no es un conflicto interpersonal, aunque tendemos a darle ese formato

Se trata de hablar- escuchar- procesar- hablar, en un proceso dinámico en el que emisor y receptor van cambiando alternativamente de rol, co-construyendo su comunicación es decir, dialogando. Las personas, los grupos enfrentados, ya posicionados, no son capaces de esta comunicación inteligente. Su cerebro está ya en modo hostil: su único horizonte es ganar. Desde ahí, la posibilidad de dialogar aparece coloreada de debilidad, de temor a salir del posicionamiento y debilitar la posición. Los propios miembros de cada grupo se encargan de esgrimirla con todo tipo de formatos en una retroalimentación continua. Necesitan que alguien, percibido como experto y neutral por ambos grupos, les ayude a comunicarse inteligentemente.
¡Difícil el diálogo, pero no imposible! Y, desde luego, ¡imprescindible para buscar una solución que no sea la de ganar-perder. Vencer, reprimiendo y humillando, situará el conflicto en modo latente, dispuesto a estallar de forma continuada y recurrente.
2017-10-20-10-33-06-¡Difícil el diálogo, pero no imposible y totalmente necesario! ¿Con Mediación? Con intervención mediadora de un experto preparado para ello: el ya citado John Paul Lederach o Johan Galtung, que vive en España y conoce muy bien nuestra historia. Ambos tienen gran experiencia y sabiduría…. Pero hay muchos más.
La solución, comienza hablando. Negarse, es imposibilitarla, es seguir alimentando la escalada.

La responsabilidad es de los principales actores políticos, pero también de cada uno de los ciudadanos cuidando los sesgos de nuestras narrativas y desterrando las narrativas dominantes que alientan la polarización y la escalada del conflicto.
Si no hay diálogo, ¡todos saldremos perdiendo!

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Ramon Tena

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